Espiritualidad del Comunicador

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Encuentro de Espiritualidad de Operadores de Comunicación
Buenos Aires 18 febrero 2012

El Freno Del Tobogán jesuita Guillermo Ortiz
De chico, la primera vez que subí al tobogán caí de boca y me pelé las rodillas, cuenta Sebastián. Así subí también a la vida –dice-, como a un tobogán, y los toboganes no tienen freno ni marcha atrás, especialmente en el último tramo. Con la carrera de periodista caí rápidamente en la vertiginosa, estresante corriente de palabras vacías, discursos, monólogos, tantos sin contenido alguno; muy joven entré en la hacinada autopista de los que deben entregar noticias, artículos, producciones. Para no perder el trabajo terminé pensando como el jefe, desdibujé mi identidad. Pero eso lo comprendo ahora, después de aquel curioso graffiti, pintado con letras rojas sobre el gris de la pared de cemento, justo ahí donde termina la autopista y hay que frenar bruscamente para doblar en la calle angosta que entra en la ciudad. Fue como otra caída de boca del tobogán de la vida. El cartel garabateado con arte decía: ¿Quién sos?, ¿Qué haces realmente detrás de tu apariencia?, ¿Qué esperas de la vida?
Fue como si me hubiera estrellado en el muro. Como si tuviera que deglutir cemento. Detuve el automóvil. Cuando apague el motor escuche risas cercanas. Gire y vi varios niños jugando a la pelota entre las casas precarias de la villa. No tenían apuro ni otro compromiso que el del gozo gratuito. Recordé de mi propia niñez mi alegría y mi asombro de la continua novedad de la vida. Y en aquella encrucijada de cemento y asfalto donde tantos caminos empiezan y terminan, decidí ser yo mismo, cambiar 180 grados si fuera necesario. Ya no daría más manotazos de ahogado en la corriente turbia de palabras vacías, anónimas; ni correría detrás de la nada, con fama pero sin identidad ninguna.
Hoy busco una corriente profunda y mansa que me lleve a lo más denso y rico de la existencia. Y pienso que el mismo Dios disfrazado de linyera pinta por las noches graffiti liberadores; el mismo Dios que todos los días nos dice -con voz solo perceptible fuera del fragoroso y ensordecedor mar de palabras vacías- que me quiere mucho y que puedo salir de la vorágine si acepto la luz y la fuerza de su amor, para ser muy feliz con los míos.

Hoja guía. Silencio y Palabra: Camino de Evangelización
Mensaje de Benedicto para la Jornada de las Comunicaciones Sociales 2012

En su mensaje B.XVI trata de la comunicación como DIALOGO con Dios y los otros, en la búsqueda de las verdades que dan sentido y esperanza a la existencia. El centro del mensaje es un elemento esencial del diálogo: El SILENCIO y la contemplación, para escuchar las preguntas esenciales del corazón: ¿Quien sos? ¿Qué podes esperar?, “y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano”.

“Sin el silencio no existen palabras con densidad de contenido”.
“Si Dios habla al hombre también en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios”.

Jesucristo es la Palabra “densa” de amor del Padre por mí, que también se expresa en el silencio. “La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano.”

El texto del Papa, como los Ejercicios Espirituales de san Ignacio, tiene un presupuesto fundamental: DIOS HABLA en el corazón humano, ESCUCHARLO requiere silencio. Habla de la búsqueda de la verdad y san Ignacio de la búsqueda de la Voluntad de Dios en medio de “los engaños del mal espíritu”.

Pido la gracia del coraje para vencer el miedo de escuchar a Dios en mi interior; sentirlo, distinguirlo entre tantas otras voces. Y después de escucharlo enseñar a los otros que se puede escuchar Dios y hacer callar al diablo.

a) Sentido y la esperanza de mi vida
Podríamos traducir todos los movimientos humanos, de todos y de cada uno, con sus aciertos y desaciertos; y también la realidad convulsionada y cambiante de hoy, con un elenco de preguntas en busca de respuestas ¿Cuáles son las preguntas que resuenan en mi corazón? Recuerdo…

b) La Palabra en el silencio del altar del corazón
Habla Señor que tu siervo escucha
¿Qué palabra me ha dicho Dios a mí en lo que llevo de vida?
Ejemplo de Laura Vicuña; Ceferino, san Francisco Javier; san Pablo… ¿Y yo?
En el océano de palabras, monólogos ¿Qué he sentido, que he escuchado de Dios, de Jesús?
¿Qué experiencia tengo de Dios?; ¿Quién es Jesús para mí?; ¿Qué imagen expresa su conocimiento y mi relación con él?
Momentos lindos de la vida… Me dejo confirmar en la Fe…
AGRADEZCO larga y profundamente…

c) Hágase en mi según tu palabra
María de Nazaret es el modelo de respuesta a la Palabra de Dios
¿Cuál ha sido mi respuesta a la palabra de Dios hasta ahora?
Momentos de dificultad… El silencio obligado impuesto por el sufrimiento se puede transformar en gracia; en Palabra de Dios.
Me examino sobre la Caridad… Oración, contemplación, EUCARISTIA; trato con los mas cercanos y queridos. AGRADEZCO, PIDO PERDÓN…

d) Lo que hemos visto y oído eso les comunicamos
El testimonio de los discípulos-comunicadores o discípulos-misioneros, es fruto y respuesta del encuentro con Jesús, Palabra de amor del Padre.
¿Como puedo responder mejor a la palabra de Dios en mi vida?
Dejo que resuene nuevamente la Palabra de Dios en mi. Miro el futuro. “Sin Dios no hay futuro” es la idea de fondo con la que el Papa plantea el tema de la Nueva Evangelización. Esperanza…
Proyecto algo importante de mi comunicación con el Señor y con los demás, en el marco de esta Palabra de Dios en mi vida. Organizo el cultivo de mi propia interioridad de modo concreto.

Textos bíblicos que pueden ayudar en la oración del mensaje del Papa

Lectura del libro del Deuteronomio 18, 15–20
Moisés habló al pueblo, diciendo:
– «Un profeta, de entre los tuyos, de entre tus hermanos, como yo, te suscitará el Señor, tu Dios. A él lo escucharan. Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea: "No quiero volver a escuchar la voz del Señor, mi Dios ni quiero ver más ese terrible incendio; no quiero morir."
El Señor me respondió: "Tienen razón; suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá."»

Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9
R. Ojala escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»
Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.

Entremos, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R.

Ojala escuchen hoy su voz: «No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 21-28
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
– « ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó:
– «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
– « ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

“Silencio y Palabra: camino de evangelización”
[Domingo 20 de mayo de 2012]
MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
PARA LA XLVI JORNADA MUNDIAL DE LAS
COMUNICACIONES SOCIALES


Queridos hermanos y hermanas:
1. Al acercarse la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales de 2012, deseo compartir con vosotros algunas reflexiones sobre un aspecto del proceso humano de la comunicación que, siendo muy importante, a veces se olvida y hoy es particularmente necesario recordar. Se trata de la relación entre el silencio y la palabra: dos momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado.

2. El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación. Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena. En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa. Del silencio, por tanto, brota una comunicación más exigente todavía, que evoca la sensibilidad y la capacidad de escucha que a menudo desvela la medida y la naturaleza de las relaciones. Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de “ecosistema” que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos.

3. Gran parte de la dinámica actual de la comunicación está orientada por preguntas en busca de respuestas. Los motores de búsqueda y las redes sociales son el punto de partida en la comunicación para muchas personas que buscan consejos, sugerencias, informaciones y respuestas. En nuestros días, la Red se está transformando cada vez más en el lugar de las preguntas y de las respuestas; más aún, a menudo el hombre contemporáneo es bombardeado por respuestas a interrogantes que nunca se ha planteado, y a necesidades que no siente. El silencio es precioso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos estímulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes. Sin embargo, en el complejo y variado mundo de la comunicación emerge la preocupación de muchos hacia las preguntas últimas de la existencia humana: ¿quién soy yo?, ¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, ¿qué puedo esperar? Es importante acoger a las personas que se formulan estas preguntas, abriendo la posibilidad de un diálogo profundo, hecho de palabras, de intercambio, pero también de una invitación a la reflexión y al silencio que, a veces, puede ser más elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano.

4. En realidad, este incesante flujo de preguntas manifiesta la inquietud del ser humano siempre en búsqueda de verdades, pequeñas o grandes, que den sentido y esperanza a la existencia. El hombre no puede quedar satisfecho con un sencillo y tolerante intercambio de opiniones escépticas y de experiencias de vida: todos buscamos la verdad y compartimos este profundo anhelo, sobre todo en nuestro tiempo en el que “cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2011)

5. Hay que considerar con interés los diversos sitios, aplicaciones y redes sociales que pueden ayudar al hombre de hoy a vivir momentos de reflexión y de auténtica interrogación, pero también a encontrar espacios de silencio, ocasiones de oración, meditación y de compartir la Palabra de Dios. En la esencialidad de breves mensajes, a menudo no más extensos que un versículo bíblico, se pueden formular pensamientos profundos, si cada uno no descuida el cultivo de su propia interioridad. No sorprende que en las distintas tradiciones religiosas, la soledad y el silencio sean espacios privilegiados para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con la Verdad que da sentido a todas las cosas. El Dios de la revelación bíblica habla también sin palabras: “Como pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio. El silencio de Dios, la experiencia de la lejanía del Omnipotente y Padre, es una etapa decisiva en el camino terreno del Hijo de Dios, Palabra encarnada… El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio” (Exhort. ap. Verbum Domini, 21). En el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo. Después de la muerte de Cristo, la tierra permanece en silencio y en el Sábado Santo, cuando “el Rey está durmiendo y el Dios hecho hombre despierta a los que dormían desde hace siglos” (cf. Oficio de Lecturas del Sábado Santo), resuena la voz de Dios colmada de amor por la humanidad.

6. Si Dios habla al hombre también en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios. “Necesitamos el silencio que se transforma en contemplación, que nos hace entrar en el silencio de Dios y así nos permite llegar al punto donde nace la Palabra, la Palabra redentora” (Homilía durante la misa con los miembros de la Comisión Teológica Internacional, 6 de octubre 2006). Al hablar de la grandeza de Dios, nuestro lenguaje resulta siempre inadecuado y así se abre el espacio para la contemplación silenciosa. De esta contemplación nace con toda su fuerza interior la urgencia de la misión, la necesidad imperiosa de “comunicar aquello que hemos visto y oído”, para que todos estemos en comunión con Dios (cf. 1 Jn 1,3). La contemplación silenciosa nos sumerge en la fuente del Amor, que nos conduce hacia nuestro prójimo, para sentir su dolor y ofrecer la luz de Cristo, su Mensaje de vida, su don de amor total que salva.

7. En la contemplación silenciosa emerge asimismo, todavía más fuerte, aquella Palabra eterna por medio de la cual se hizo el mundo, y se percibe aquel designio de salvación que Dios realiza a través de palabras y gestos en toda la historia de la humanidad. Como recuerda el Concilio Vaticano II, la Revelación divina se lleva a cabo con “hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas” (Dei Verbum, 2). Y este plan de salvación culmina en la persona de Jesús de Nazaret, mediador y plenitud de toda la Revelación. Él nos hizo conocer el verdadero Rostro de Dios Padre y con su Cruz y Resurrección nos hizo pasar de la esclavitud del pecado y de la muerte a la libertad de los hijos de Dios. La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano. Es de este Misterio de donde nace la misión de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvación, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.

8. Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo. A María, cuyo silencio “escucha y hace florecer la Palabra” (Oración para el ágora de los jóvenes italianos en Loreto, 1-2 de septiembre 2007), confío toda la obra de evangelización que la Iglesia realiza a través de los medios de comunicación social.

Vaticano, 24 de enero 2012, fiesta de San Francisco de Sales BENEDICTUS PP. XVI

Entrevista a Monseñor Claudio María Celli  
Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, en la presentación del mensaje del Papa.  (AUDIO)